Muy interesante edificio que da nombre al barrio que existió entre las dos líneas de las Murallas de Levante y que fue destruido por la artillería castellana durante la conquista de Ronda en 1485: el barrio de San Miguel.
En Ronda se cree que había un asentamiento judío en este arrabal bajo o barrio de San Miguel; nombre de un arcángel que era considerado por los hebreos como el príncipe de los ángeles, protector del pueblo elegido, símbolo de la poderosa asistencia divina hacia Israel. Guardián de la nación hebrea, como aparece en el Antiguo Testamento. En la actualidad, los judíos invocan al arcángel Miguel, como el principal defensor de la sinagoga y como protector contra sus enemigos. El ángel que el Señor había asignado a los israelitas en los días de Moisés, para guiarles a través del desierto y llevarlos por las naciones idólatras que destruiría por medio de ellos, es el mismo San Miguel. Precisamente en la fiesta de la expiación, los judíos concluyen sus oraciones diciendo: «Miguel, príncipe de misericordia, ora por Israel».
San Miguel ha sido venerado desde los albores del cristianismo, tradición heredada del judaísmo. Además de su presencia en el Antiguo y el Nuevo Testamento, abundante literatura apócrifa atestigua la importancia del arcángel en el judaísmo y, más tarde, para los primeros cristianos.
Como decimos, sobre aquellas murallas y barrio intramuros, la artillería más moderna de la época (s. XV) lanzó todo su poder destructor, devastando por completo aquel asentamiento, donde se encontraban también un buen número de centros artesanales, quedando tan solo en pie los muros de lo que algunos eruditos locales dicen fue una antigua sinagoga, que luego sería cristianizada con el nombre de la Santa Cruz (conocida como Ermita de San Miguel) y era muy utilizada como santuario por los trabajadores, maestros y dueños de las empresas de curtidos cercanas.
Torres Balbás indica que en este arrabal se encontraba la judería rondeña, aunque no existe ninguna documentación al respecto. No obstante resulta al menos curioso que tanto el barrio como la posible sinagoga, llevase el nombre de San Miguel, por lo que, como decimos, este arcángel representa en el mundo judío, y que la posible sinagoga se instalase a la entrada de una de las puertas principales de la ciudad, la puerta de la Puente, y justo enfrente de los baños públicos, pues existía entonces la práctica de lavarse antes de entrar en estos edificios y también antes de penetrar a la ciudad, después de un largo camino; en cualquier caso el agua la tenían cerca. Además sus dimensiones modestas eran lo normal en la mayoría de las sinagogas medievales de la península, como es esta.